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La emisora que fue escuela, voz y corazón de La Dorada se apaga

En el corazón del Magdalena Medio, enclavada en las orillas del río Grande, desde 1957 se encendía un micrófono lleno de esperanza y voz propia: la emisora La Voz de La Dorada. Durante más de seis décadas, su señal marcó el pulso informativo, cultural y comunitario del centro del país. Hoy, tras la partida reciente de su fundador y alma, Javier Comas Peñaranda, aquel faro radial cierra su ciclo, dejando un silencio cargado de historia, formación y afectos.

Una voz construida con sudor, sueños y lucha

Sería difícil cuantificar las generaciones de locutores, periodistas y ciudadanos formados en los pasillos de La Voz de La Dorada. Lo que sí se sabe es que fue escuela, trinchera y tribuna. Allí, Javier Comas —periodista, líder cívico y corresponsal de La Patria— levantó un imperio comunicativo con ahorros familiares y convicción, para traer al aire su propia narrativa de región, de su gente, de su tierra natal.

Durante años, desde sus micrófonos nacieron campañas solidarias, reportajes deportivos, transmisiones puente entre barrios y festivales locales que vibraban en amplitud modulada. Era un espacio donde lo comunitario y lo noticioso se entrelazaban con la cotidianidad del pueblo.

Cincuenta años de aplausos, reconocimientos y radio palpitante

En 2008, cuando la emisora celebró su quincuagésimo aniversario, Javier Comas recibió reconocimientos con el aplauso de su gente: una placa de honor, aplausos que se sumaron a otros galardones como la Orden Antonio Acosta, la Medalla Cruz de Oro y mención especial del Senado. Él era más que un director; era la voz que habitaba cada casa.

El eco de la partida y el silencio que queda

La muerte de Javier Comas Peñaranda —ocurrida el 12 de mayo de 2025— se sintió como el cierre de una era. Tenía 79 años; había sido gestor cultural, radioperiodista, constructor de identidad doradense y maestro de varias generaciones de comunicadores.

Ahora que la emisora deja de transmitir, lo que queda es un silencio profundamente sentido. El silencio no es vacío: es memoria, nostalgia y el deseo doloroso de que personajes así no se olviden.

Un legado que no se apaga

La Voz de La Dorada no fue una voz cualquiera: fue una brújula del Magdalena Medio, un refugio informativo y cultural. Su frecuencia 1380 AM no solo trazaba líneas de noticias: narraba historias con calidez, historias que hoy resuenan en cada rincón del puerto caldense y más allá.

Que ese silencio no anule su legado. Seguiremos haciendo radio con la autenticidad de quienes aprendimos junto a él. Que La Dorada conserve su voz, esa voz eterna que Javier y su emisora nos enseñaron a escuchar.

Noticia inspirada por la memoria de Javier Comas Peñaranda y la historia de La Voz de La Dorada, con apoyo documental del diario La Patria y fuentes locales.

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